Kuadrilla se escribe con K

La vida del explorador en tierra desconocida es complicada, sobre todo si estás tan sólo como yo. Tienes que arriesgar y unirte a algún grupo de gente para poder conocer más a la fauna local. Y en esta ciudad lo que toca es hacerse hueco en alguna kuadrilla. ¡Oh! Las kuadrillas, conjunto de especímenes con un espíritu de territorialidad y camaradería que ya quisieran muchos animales salvajes.

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El domingo afortunadamente el tiempo dio un poco de tregua, y la bendita lluvia nos dejó respirar y disfrutar de la final de la Regata de la Concha de la que ya hablamos la semana pasada. La verdad es que me sigue impresionando el tema del deporte por estas tierras y la capacidad de superación, un 10 por esta gente. Además, no falto la polémica después de que chocaran las palas de 2 embarcaciones. Yo, con tal de que no me rayaran la nave, contento. Lo que tengo claro es que una de las primeras misiones fuera de la ciudad sera a Hondarribia. ¡Vaya pinta tiene ese pueblo! Zorionak por una merecida victoria.

Así que la ciudad estaba llena de kuadrillas de todos los tipos y colores, por lo que la elección de a qué grupo juntarme estaba complicada. No tenía claro qué sería mejor, unirme a ese grupo de chicas que retaban a acercarse a cualquiera que osara a poner un dedo cerca de ellas con una mirada más oscura que la de Lucifer, o ese grupo de hombres que iban acumulando botellas verdes a su alrededor mientras cantaban himnos populares. Al final, aposté por un variopinto grupo que observé que se iba juntando en una casa con extrañas bandejas. Todos iban bien cargados y entraban por una puerta.

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¡Aquella era la puerta al paraíso de mis siete estómagos! Premio gordo para el teniente Gorb, me había colado en un concurso de pintxos. Ya hemos hablado alguna vez de los pintxos de Donostia, esas maravillas gastronómicas que consiguen que suba al séptimo cielo sólo pensando en ellos. Y tengo muy claro que seguirán siendo un tema recurrente en mis informes.

Lo dicho, que estuve en la gloria. Un grupo de lo más variado se juntó para disfrutar de la compañía y saborear unas delicias que realmente, no tenían precio. Desde pizzoletas hasta brochetas de mango, fresas y jamón pasando por el clásico foie o la morcilla. La nave tiembla con los crujidos de mi estomago sólo de pensar en ello. ¡Mmmmmhhh! Disfrute del gran ambiente de camaradería que se respiraba, y al final pasé desapercibido gracias a qué suplanté a uno de los presentes. El pobre se volvió a casa con hambre y sin pintxos. ¡Menos mal que elegí a alguien con un pintxo más que digno!

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El buon giorno Ikurriña era una explosiva mezcla de sabores con pimientos asados, parmesano y una vinagreta de tomate y huevo, con un toque de ajo y albahaca. Digno oponente para todos los manjares que se juntaron en aquel altar gastronómico. La verdad que esto de las kuadrillas es un fenómeno que merecerá un estudio pormenorizado. Se nota que es gente afín, con gustos parecidos y en los que la gente se aprecia. Pero son capaces de soltarse las mayores barbaridades unos a otros sin inmutarse. Digno caso de análisis, pero se nota que son muy buena gente y cogí cariño a ese grupo, a ver si consigo volver a encontrarlos.

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Tras semejante bacanal gastronómica, nada mejor que un largo paseo hasta la Zurriola y meditar. Los anocheceres por aquí son incluso mejores que los de Neptuno. Todavía no tengo noticias de mi planeta pero la verdad es que quedarse perdido en semejante paraje, no tiene precio. Seguiremos disfrutando de las aventuras que se presenten y analizando a esta gente tan rara.

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Fin de semana completito en Donostia: soldados, traineras y fútbol

Creo que el 90% de mis informes comienzan hablando del tiempo, y es que es de lo más cambiante, más incluso que el humor de mi abuela que en paz descanse. La semana pasada hubo de todo, sol, lluvia, viento… Y descubrí otra tribu urbana por la playa, los surferos… Llueve o truene, ahí siguen al pie del cañón, analizando el mar. Afortunadamente, sobre todo se quedan en la playa de la Zurriola y me dejan a mí en paz para seguir investigando. De todas formas, nunca se sabe qué forma puede tomar el enemigo, y a gente que se pasa tanto tiempo en el agua hay que mantenerla vigilada.

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Por lo menos, el fin de semana salio el sol, y pude aprovecharlo al 100% para disfrutar de todos los acontecimientos importantes que iban a ocurrir.

Ya hemos hablado alguna vez de la Parte Vieja donostiarra, un lugar con mucho encanto y miles de escondrijos por descubrir. Así como el resto de la ciudad parece estar dibujada por un estricto dibujante a base de escuadra y una larga regla, esta zona de la ciudad tiene el encanto de lo antiguo. Pero como todo ser vivo que se precie, bien sea humano o alienígena, nos cuesta ponernos de acuerdo, y siglos de historia han dejado esta área marcada por las guerras.

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Mi nuevo hogar ha celebrado este fin de semana el aniversario de su quema y posterior reconstrucción por la guerra en el siglo XIX. He aprovechado para pluriemplearme un poco, y colaborar con los amigos de Licencia Histórica en un post. Para entender cualquier cultura o nueva civilización es imprescindible mirar atrás para ver por dónde han pasado y entender a dónde van. Ejercí de reportero gráfico para su post sobre el 200 aniversario del incendio.

Poco se salvó de dicha catástrofe, pero he decir, que la calle 31 de agosto, es de mis favoritas y el mejor sitio para empezar a descubrir la zona, entrando por San Telmo y acabando en el puerto.

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Y en el puerto es donde empezaron las celebraciones del día, con cañonazos y disparos. Si no hubiera sabido de qué iba la fiesta hubiera activado la autodestrucción de la nave y hubiera volatilizado todo a 50 kilómetros a la redonda. Afortunadamente, ya estaba sobre aviso, casi soy un donostiarra más y pude aprovechar la fiesta y gozar del espectáculo de la recreación de la batalla.

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Más tarde llego el momento de brincar al son de los tambores con toda la ciudad, que gracias al maravilloso día que hizo, disfrutó de lo lindo. Parece que por aquí los tambores y los barriles son importantes, especialmente el 20 de enero. Habrá que seguir investigando este tema.

Al anochecer, se apagaron las luces, y con el color mágico que dan las velas, los donostiarras rindieron homenaje a los caídos en la toma de la ciudad. Desafortunadamente, se me quedó sin batería la cámara. ¡Vaya fallo para un intrépido investigador como yo! pero creo que está imagen rememora el ambiente y el incendio de maravilla, de la mano de milagrosdediseno.

Tras un sábado intenso llegó la primera ronda de la Bandera de la Concha el domingo por la mañana. No entiendo mucho de los deportes de esta gente, la verdad. Eso de ir remando lo más rápido posible para volver al punto inicial…

Parece que el domingo la fiesta se vuelve a repetir, por lo que lo estudiaré más a fondo. Al final, fue una pena que la Real Sociedad no le pusiera un broche de oro al gran fin de semana con una victoria en Anoeta pero bueno, la liga es larga.

Como veis, esto es un no parar, ha sido un fin de semana intenso. Ha volado agosto y septiembre llega completito con las regatas, algo que llaman Zinemaldi y miles de aventuras más. No tengo noticias de mi planeta natal así que como dicen por aquí: si la vida te da limones, haz limonada, o prepárate un gin-tonic. A aprovechar el tiempo al máximo y disfrutar de las cosas que ofrece Donostia.