El Nestor: templo de la gastronomía en Donosti

No solo de Zinemaldi vive el alienígena. Hoy que alimentar el espíritu pero también hay que preocuparse de temas más mundanos como llenar los estomagos. En esta ciudad uno puede elegir entre una variada selección de alimentos en lugares que van desde un bocadillo de una tasca inmunda hasta el restaurante más glamuroso de tres estrellas Michelin. Pero, hay ciertos lugares marcados a fuego en la mente de todos los donostiarras. Como ya comentamos hace unas semanas, el 99% de la gente de esta ciudad ha pisado alguna vez La Mejillonera, prácticamente todo el mundo ha tomado alguna vez un helado de los italianos, y la chuleta del Bar Nestor es tan conocida como los baños en la bahía de la Concha.

lost_in_la_concha_bar_nestor_entrada_donostia_san_sebastian_euskadi_pais_vasco

Llevo casi año y medio por aquí, y todavía no había pisado este templo de la gastronomía donostiarra. Lo sé, pecado mortal según muchos, pero cumpliré mi penitencia volviendo una y otra vez. Así que ayer, cuando surgió la oportunidad de hacer una parada en esta joya escondida en el bullicio de la Parte Vieja, solo pude agradecer a los dioses el festín que iba a llegar a mis estómagos. Este informe de misión va dedicado con cariño a Kike on Tour, un terrícola que siempre me mantiene informado de los placeres del comer. Teníamos esto pendiente pero, no me he podido resistir.

lost_in_la_concha_bar_nestor_tomate_donostia_san_sebastian_euskadi_pais_vasco

Las noches del Zinemaldi siempre tienen un toque diferente. Si entras a cenar y te encuentras con Josean Bengoetxea; de moda gracias a “Loreak” y “Negociador”, y a Oscar Jaenada, pues la cena arranca con otro aire. Hay que decir que el lugar grande no es, pero cada milímetro está aprovechado para que la gente pueda disfrutar de la comida a lo grande. Es curioso ver las cantidades de chuletas que se pueden ver por centímetro cuadrado. Afortunadamente el clima acompañaba y pudimos disfrutar en una mesa fuera. Y arrancamos con una ensalada de tomate. Pero tomate… tomate. Tomate que sabía a tomate. Tomate que explotaba en la boca. Tomate cuyo recuerdo me hace salivar. Y diréis, tomate que sabe a tomate hay en todos lados. Pues no mira, tampoco es tan fácil encontrarlo.

lost_in_la_concha_bar_nestor_pimientos_gernika_donostia_san_sebastian_euskadi_pais_vasco

Tras relamer el plato, llegaron los pimientos de Gernika. Por recomendación de la casa dejamos las guindillas de lado puesto que picaban pero no me arrepiento de haber abandonado uno de mis manjares favoritos. Esa sal gorda sobre unos sabrosos pimientos bien hechos… ya estoy salivando otra vez.

lost_in_la_concha_bar_nestor_chuleta_donostia_san_sebastian_euskadi_pais_vasco

Y llegó la carne. Una carne para la que no hay palabras. Se dice que con buen género está todo hecho. Sabéis que soy fan de todas las partes de la vaca pero, a las chuletas hay que saber dejarlas en su punto. A Nestor lo secuestro y me lo llevo a mi planeta si alguna vez consigo volver, yo aviso. En la bodega de la nave podemos meter un buen rebaño de reses para una temporada larga.

lost_in_la_concha_bar_nestor_cafe_cigarrillos_eceiza_donostia_san_sebastian_euskadi_pais_vasco

Mientras todavía me relamía me avisaron que me tocada un puro para acabar bien la cena con un cortado. Nunca he sido fan de convertirme en el tubo de escape de un vehículo echando humo por la boca, pero claro, al estar entre terrícolas desconocidos, no podía destapar mi tapadera. Menos mal que los puros eran dulces, a mí los cigarrillos de Tolosa me tienen conquistado desde hace tiempo.

lost_in_la_concha_bar_nestor_gintonic_donostia_san_sebastian_euskadi_pais_vasco

Y para acabar, a arreglar el mundo con un buen gin tonic, sintiéndonos como en casa gracias a la amabilidad de Tito y Pablo. Es de agradecer que los camareros se preocupen por sus clientes, sabéis que no pierdo la oportunidad de llenar los siete estómagos en diferentes establecimientos, y un buen servicio se agradece. Volví a la nave haciendo eses pero feliz como una perdiz (el chupito de licor de hierbas quizás tuvo algo que ver). Pero, tengo claro que me queda una asignatura pendiente todavía en el Nestor, probar la famosa tortilla de patatas. ¡Volveré!

Anuncios

Txooootx! Las sidrerías han llegado a mi vida para quedarse

“Si te gusta la carne, debes probar las sidrerías”, frase que he escuchado en las últimas semanas una y otra vez. Todos sabéis que soy fan de la carne así que, lo de visitar estos extraños lugares era una prioridad.

lost_in_la_concha_sidreria_txotx_kupela_astigarraga

Curiosos sitios esos que llaman sidrerías, donde estos terrícolas se juntan para comer, beber y hacer lo que sea menester. Alrededor de unos raros recipientes circulares todos se reúnen para degustar un extraño néctar de manzana. ¡Ojo! No es apto para estómagos delicados, es una bebida engañosa porque parece que no tiene efectos secundarios pero, al poco tiempo de haber llegado a la sidrería en cuestión me encontré cantando el himno de la Academia Interestelar a pleno pulmón.

Eso sí, hay que andarse con mucho ojo porque, si te despistas, los manjares llegan a tu mesa y si sigues dándole al curioso ritual del txotx, puedes quedarte sin probar bocado.

 lost_in_la_concha_sidreria_menu_chuleta_bacalao_tortilla_astigarraga

Y los bocados merecen la pena. Según he podido investigar en mis estudios previos, lo que se come en estos lugares es similar en un 90%, con ligeras variaciones el bacalao y la chuleta son la base del menú. Los platos llegan a la mesa, y toca repartir, así que hay que andar avispado y conseguir el mejor pedazo. El sábado vi auténticas peleas sin cuartel para conseguir el cacho más grande de carne. Si tu compañero de mesa sigue dándole a la sidra, cállate como un perro porque no nos engañemos, con la comida no se juega, y el que se fue Sevilla… Perdió su derecho a comer chuleta caliente.

Y el postre, ¡ay el postre! ¿A quién se le ocurre poner de postre frutos que hay que abrir, cuando la mayoría de los comensales ha consumido sidra en exceso y está en un estado de embriaguez palpable? Las nueces son un buen alimento, muy sanas y esas cosas, pero hay que abrirlas. Y claro, si el porcentaje de sidra en sangre es superior al 90% se multiplican los campeonatos de ver quién las abre de la manera más burra. Yo intento infiltrarme de manera satisfactoria entre esta gente pero lo de abrir nueces a cabezazos me supera.

lost_in_la_concha_sidreria_txotx_sidra_astigarragaY mientras la sidra seguía corriendo, el nivel de felicidad y alegría se multiplicaba. Extraños cánticos, intentos de ligoteo y grupos entremezclados iban calentando el ambiente de la sidrería. Una vez acabada la cena, tocó seguir disfrutando de la fiesta nocturna, dada la euforia generalizada desatada por la sidra, había que aprovecharla.

lost_in_la_concha_sidreria_fiesta_astigarraga

Desafortunadamente, la alegría se fue evaporando según recibía miradas reprobatorias por mis intentos de dar amor y cariño a quien quisiera recibirlo. La jungla de la noche es complicada en Donostia, y Astigarraga no se queda atrás. Lo de pillar cacho por aquí se está empezando a poner muy cuesta arriba. Seguiremos intentándolo, al menos llené bien mis siete estómagos. El que no se consuela es porque no quiere.

Dios salve a la chuleta

Hay un lugar escondido en la ciudad, donde las leyes y costumbres sociales se transforman. Las cosas cambian, lo que parece lógico quizás no lo es ya tanto. Lugares extraños de reunión donde los humanos se juntan, cómo no, alrededor de una mesa.

lost_in_la_concha_sociedad_mesa_donostia_san_sebastian

Las sociedades son un lugar donde lo importante es disfrutar en buena compañía. Y lo más divertido del tema, es que cada grupo se trae la comida puesta de casa. La cocina esconde grandes manjares.

lost_in_la_concha_sociedad_chuleta_plancha_donostia_san_sebastian

Si se da una vuelta por las mesas de la sociedad, se pueden observar auténticas delicias en todas las mesas. Pero, en mi caso, me toco degustar por primera vez un gran concepto, el denominado chuleta.

lost_in_la_concha_chuleta_ensalada_donostia_san_sebastian

Una explosión de sabores en la boca que no es posible describir de manera certera. La comida queda mucho más rica si está cocinada a la parrilla que a base de rayos láser. Me he hecho gran fan de las chuletas, y según me han comentado, debo esperar con ansia la temporada de sidrería puesto que podré seguir disfrutando de este delicioso manjar.

– – – – – – –  – – – – – – – – – – – – – – –

Los problemas llegaron al día siguiente, cuando no me podía mover de la indigestión que me dio por ponerme hasta arriba de chuletas. Creo que tantas nuevas experiencias juntas hicieron que deglutiera demasiado rápido los alimentos y llené mis 7 estómagos a demasiada velocidad.

La misión quedó a medias y todavía no olvido mis deudas pendientes con la noche donostiarra. Pero no dudo que repetiré este plato. Intentaremos hacerlo con mesura eso sí, si las ganas nos dejan.

¡Dios salve a la chuleta!