Pintxos, pintxos y más pintxos

Mi nombre es Gorb, Teniente Gorb; y me gustán los pintxos. Vale, lo he dicho, pero no os estoy descubriendo nada nuevo, ¿no? Mi primera salida de pintxos fue épica y he seguido con la tradición. Sabéis que tengo debilidad por la txalupa del Bergara y la brocheta de pulpo de Casa Urola pero, siempre estoy dispuesto a descubrir nuevos placeres gustativos. Y para eso, Donosti es la ciudad ideal. Debo confesar que esta vez el archivo gráfico deja que desear pero, tenía mucha hambre. No estaba yo para parar mucho a sacar fotos, les quería hincar el diente.

lost_in_la_concha_risotto_idiazabal_borda_berri_pintxo_donostia_san_sebastian_euskadi_pais_vasco

Me gusta parar en el Borda Berri, este pequeño tesoro en la Fermin Calbetón lo considero una joya simplemente porque no tiene pintxos fríos. Los turistas que no han hecho los deberes antes de venir, supongo que ni se plantearán entrar puesto que la barra está vacía. Ay, criaturitas… lo que os estáis perdiendo. Me empiezo a considerar capacitado para aconsejar a los de fuera tras haber pasado más de un año en estas tierras. Antes de lanzarte sobre la barra como un león sobre una inocente gacela, échale un ojo a los pintxos calientes por favor. No dudo de las bondades de un buen pintxo de ensaladilla rusa pero, los pintxos calientes te llevarán al siguiente nivel. Por eso me gusta el Borda Berri, y el risotto de idiazábal está en mi top de pintxos de la ciudad sin duda. ¡Ay que invento el Idiazabal! ese queso de oveja lo tengo que exportar. Lo que no tengo claro es si seré capaz de criar ovejas lachas en mi planeta.

lost_in_la_concha_carrilleras_la_cuchara_de_san_telmo_pintxo_donostia_san_sebastian_euskadi_pais_vasco

Siguiente parada, el pintxo de carrillera de La Cuchara de San Telmo. Este sitio los turistas se lo conocen bien. Una vez, me junte con un grupo de japoneses, otro de alemanes, otro de franceses y el último creo que eran americanos, todos degustando las delicias del establecimiento. Si uno busca comer con tranquilidad debe buscar horas poco habituales, en todo caso, pegarse un poco por la comida, hace que los manjares sepan mejor. Yo creo que al león, si le cuesta cazar a la gacela, la disfrutará más. Perdón, ahora que lo pienso las que cazan son las leonas… Chico listo el león sí señor.

lost_in_la_concha_bravas_mejillones_la_mejillonera_pintxo_donostia_san_sebastian_euskadi_pais_vasco

En San Sebastián hay muchos sitios para degustar buenos pintxos. Desde la cocina más experimental, donde no tienes claro si lo que tienes en el plato lo tienes que comer, beber o utilizarlo como crema exfoliante; hasta los bares clásicos de toda la vida donde llevan años llenando estomagos con viandas de toda la vida. La Mejillonera entra en ese selecto club de lugares en los que el 90% de los donostiarras han parado alguna vez y han degustado sus mejillones y bravas. Me atrevería a decir que todos los bares donostiarras tienen en su carta raciones de bravas, pero tan ricas como las de este bar, pocas.

lost_in_la_concha_pepperino_postre_helado_donostia_san_sebastian_euskadi_pais_vasco

¡Y que no falte el postre! Las malas lenguas dicen que Donosti es la ciudad del paseo y el heladito, que no da para más. Envidia cochina, eso es lo que hay. Los helados de Papperino siempre son una buena idea para acabar el día, jeje. Personalmente, apuesto por el de tarta de manzana, una delicia que no deja indiferente a nadie. Y si tenéis ganas de algo más salvaje, a por el helado de mojito.

Pues eso, que mucha gente llega al séptimo cielo llenando bien el estomago, en Donosti te llevamos hasta el octavo como mínimo. ¡De ahí p’arriba! On egin.

Anuncios

Llega la Navidad y se va el 2013

lost_in_la_concha_arbol_adorno_donostia_san_sebastian

Pues nada, que está el ambiente revolucionado. Que ha nacido ese tal Jesús, y todo es alegría y alborozo. Entre la txistorra, el turrón  y los polvorones esto está siendo una carrera de fondo para mis siete estómagos. La denominada Navidad es una época única en el año en la que los humanos están sospechosamente felices. No sé si se debe a una alegría inducida por los litros de champán que se consumen  estos días, o una felicidad obligada por algún ser supremo que establece el ser alegre en estas fechas como obligatorio. Por eso, y tras mis primeras incursiones en las cenas, comidas y demás excesos navideños, ahí van algunos consejos para los intrépidos exploradores que no conocen estas curiosas festividades:

  • ¿Olentzero, Papá Noel o Reyes Magos? No negaré que el marketing del Olentzero es más flojito que el de Papá Noel. El señor del gorro rojo es bastante más agradable a la vista que el carbonero alcohólico que baja del monte. Por otro lado, no entraré a discutir las bondades del trío monárquico (vienen con roscón, no niego con eso ya ganan puntos). Pero, ¿para qué elegir? Mejor intentar colarse en la lista de niños buenos de los tres, por algún lado algo caerá, estadística pura.
  • Ojito con el turrón, especialmente esas tabletas diabólicas denominadas “del duro”. Esa aleación de materiales serviría para recubrir cualquier edificio contra ataques aéreos. Muy recomendable tener el laser sónico a mano para partirlo puesto que esas puñeteras tabletas son prácticamente irrompibles. ¡Ah! Y cuando te digan que es tradicional cantar un villancico con un polvorón en la boca no te lo creas, te están tomando el pelo.
  • El denominado “amigo invisible” es un juego de lo más macabro en el que te toca hacer un regalo a alguien, que puede ser que hasta te caiga mal. Además, el presupuesto suele ser paupérrimo y hay que ser capaz de adentrarse en la selva que son las tiendas donostiarras en esta época, sobre todo en hora punta. Es un ejercicio de voluntad del que pocos salen bien parados. El otro día me encontré a una señora hecha un ovillo en una perfumería agarrando un bote de cremas rebajadas repitiendo: el último regalo, el último regalo el último regalo…
  • El “Eguberri on” (Feliz Navidad) y el “Urte berri on” (Feliz año nuevo) se convierten en la coletilla final para cualquier conversación en estas fechas. Da igual que estés hablando con el guardia municipal que te está poniendo una multa o la vecina indignada que considera que ir cantando hacia la nave por La Concha a las 5 de la mañana no es de recibo. Hay que decir las palabras mágicas.

lost_in_la_concha_luces_navidad_donostia_san_sebastian

De todas maneras, a pesar de las dificultades que entrañan tan extrañas fiestas, no negaré que me están encantando. El ambiente se transforma en algo especial, en definitiva, huele a Navidad. Yo intentaré acabar el año haciendo deporte de manera lo más digna posible. La San Silvestre es una de las más famosas carreras populares de la ciudad, y yo cada vez soy más donostiarra. Espero sobrevivir. Desde mi rincón en La Concha, espero que tengáis un gran 2014, y que nos sigamos viendo por el mundo 2.0 ¡Urte berri on!

lost_in_la_concha_navidad_champan_fin_de_año_2013_donostia_san_sebastian

Dios salve a la chuleta

Hay un lugar escondido en la ciudad, donde las leyes y costumbres sociales se transforman. Las cosas cambian, lo que parece lógico quizás no lo es ya tanto. Lugares extraños de reunión donde los humanos se juntan, cómo no, alrededor de una mesa.

lost_in_la_concha_sociedad_mesa_donostia_san_sebastian

Las sociedades son un lugar donde lo importante es disfrutar en buena compañía. Y lo más divertido del tema, es que cada grupo se trae la comida puesta de casa. La cocina esconde grandes manjares.

lost_in_la_concha_sociedad_chuleta_plancha_donostia_san_sebastian

Si se da una vuelta por las mesas de la sociedad, se pueden observar auténticas delicias en todas las mesas. Pero, en mi caso, me toco degustar por primera vez un gran concepto, el denominado chuleta.

lost_in_la_concha_chuleta_ensalada_donostia_san_sebastian

Una explosión de sabores en la boca que no es posible describir de manera certera. La comida queda mucho más rica si está cocinada a la parrilla que a base de rayos láser. Me he hecho gran fan de las chuletas, y según me han comentado, debo esperar con ansia la temporada de sidrería puesto que podré seguir disfrutando de este delicioso manjar.

– – – – – – –  – – – – – – – – – – – – – – –

Los problemas llegaron al día siguiente, cuando no me podía mover de la indigestión que me dio por ponerme hasta arriba de chuletas. Creo que tantas nuevas experiencias juntas hicieron que deglutiera demasiado rápido los alimentos y llené mis 7 estómagos a demasiada velocidad.

La misión quedó a medias y todavía no olvido mis deudas pendientes con la noche donostiarra. Pero no dudo que repetiré este plato. Intentaremos hacerlo con mesura eso sí, si las ganas nos dejan.

¡Dios salve a la chuleta!

La lotería gastronómica del explorador intergaláctico

Ha llegado el frío a Donostia, y esta vez parece que es para quedarse. No voy a negar que para investigar, es mucho mejor un sol esplendoroso así que, en invierno creo que me dedicaré a la exploración de interiores. Con estas temperaturas hay que aprovechar para estudiar con detenimiento los centros de comercio y bebercio de la zona. Sabéis que me estoy aficionando rápidamente a la gastronomía local. Sí, culpable, me encanta la comida de estas tierras, como ya he comentado más de una vez.

lost_in_la_concha_bahia_donostia_san_sebastian

Además, el viernes fue día de buenas noticias. ¡Soy finalista en los premios diariovasco.com como mejor blog personal! Parece que el cuaderno de bitácora de este humilde extraterrestre se va haciendo un hueco entre los locales. La competencia es dura, con Denis Itxaso y Bajo la Red. Blogs de nivel, de temas muy diferentes, por lo que ya estoy encantado sólo con ser finalista. ¡Que gane el mejor!

Así que el viernes por la noche tenía cuerpo de jota y ganas de celebrar. La cuestión es que como bien sabéis necesito tomar forma humana para mezclarme entre la fauna local, y a veces tengo más suerte que otras. Buscar comida es una auténtica lotería gastronómica. El fin de semana anterior acabé comiendo un bocadillo frío tiritando en los arcos de la plaza de la Constitución. Y todo por querer seguir a un grupo de jóvenes especímenes rubias, que… En fin, digamos que la historia no acabó bien. Y encima se me congelaron los tentáculos.

lost_in_la_concha_restaurante_casa_urola_entrada_donostia_san_sebastian

Pero el viernes me tocó El Gordo. Vi a un pequeño grupo de especímenes muy diferentes que charlaban unidos a esos pequeños aparatos que llaman smartphones. En un principio pensé que estaban unidos a ellos de manera quirúrgica pero sólo eran imaginaciones mías de tanto que los usaban. Tras mis primeras reticencias a unirme a un grupo tan variopinto, me lancé de pleno y podemos decir que fue la mejor decisión que he tomado desde que llegue aquí. Acabamos cenando en un lugar llamado Casa Urola. Un restaurante que lleva más de 50 años en la ciudad según he podido investigar, pero que el año pasado tomó un nuevo rumbo en las manos de Pablo Loureiro, antiguo jefe de cocina del restaurante Branka.

Definitivamente fui premiado con el Gordo de la Lotería Gastronómica. Acerté de lleno uniéndome a ese grupo, y olvidé por completo todas las veces en las que me he unido al grupo de humanos indebido y he acabado comiendo cosas que probablemente horas antes trotaban por el callejón trasero al restaurante en cuestión.

 lost_in_la_concha_restaurante_casa_urola_alcachofas_donostia_san_sebastian

Unos entrantes que harían salivar a cualquiera sólo conseguían que tuviera más hambre. ¿Quién fue el artista que inventó el aceite de oliva? A puntito estuve de echármelo a la copa en vez de al cuenco dispuesto para ello. Pero bueno, uno es un investigador como dios manda, y para seguir camuflado conseguí reprimir mis instintos. Desde el lomo y el salchichón con los que arrancó la velada, pasando por el pintxo de pulpo que podéis admirar en Instagram, hasta las alcachofas que podéis ver en la foto, la explosión de sabores en mi boca fue constante. Según he podido informarme, esta gente es especialista en verduras, y las preparan a la parrilla, un instrumento humano muy característico que le da al plato un punto especial.

 lost_in_la_concha_restaurante_casa_urola_hongos_donostia_san_sebastian

Y luego llegaron los hongos. ¡Ay! Los hongos. Pero qué buenos están los hongos. Hongos, hongos, hongos. Me podría alimentar exclusivamente de estas joyas del bosque. Bueno, no, es que me perdería demasiadas cosas ricas.

Tras el lenguado y entrecote con unos pimientos a la parrilla que puedo decir sin tapujos, son los mejores que he probado en mucho tiempo, llegó la campanada final.

 lost_in_la_concha_restaurante_casa_urola_torrija_donostia_san_sebastian

Lo de esta torrija no tiene nombre. Bueno, si Torrija caramelizada a la antigua con helado de café con leche. Pero lo que se disfruta… se podría considerar casi ilegal. Un final redondo para una gran cena. Para terminar me sirvieron un orujo de hierbas, porque según señalaron era muy digestivo. Después de eso me acuerdo de poco.

En resumen, una gran cena en la que descubrí la raza de los “community managers”, gente muy maja unida a los smartphones que buscan expandir el mundo 2.0 y de los que aprendí más todavía de cómo manejarme por estos lares. Y del restaurante Casa Urola, pues creo que ha quedado más que claro que se ha convertido en un imprescindible para mi, ya había probado su excelente barra de pintxos, y el restaurante está ya entre mis favoritos, imperdonable salir por la puerta sin probar la torrija.

Así si se puede alimentar uno sin problemas en parajes extraños y desconocidos.

Más allá de La Concha, Hondarribia y San Juan

Ha sido un fin de semana húmedo, el otoño ha golpeado con fuerza. Digamos que, toda el agua que no había caído en días anteriores, optó por aparecer este fin de semana. Y aquí seguimos, bajo constantes chaparrones. Además, estamos en época de mareas vivas, y el espectáculo que nos está ofreciendo el mar es insuperable. Mi nave parece una batidora pasada de revoluciones con todo lo que se mueve, pero la vista es de las que se te queda grabada de por vida. Mis fotos de Flickr son incapaces de hacer justicia a esa maravilla.

Y como este finde ha sido de lo más hogareño para secar los tentáculos, toca recordar mis aventuras del pasado, con la salida a Hondarribia y San Juan. Hay vida más allá de La Concha.

lost_in_la_concha_hondarribia_puerto_pais_vasco

Hondarribia es uno de los pueblos costeros más conocidos de Gipuzkoa, con gran tradición pesquera. Merece la pena darse un largo paseo y perder la vista en el mar. Se puede observar ese extraño lugar llamado Francia sin problemas, pues está casi pegada a la frontera.

Éste es un oasis de muchos colores, el largo malecón, el puerto deportivo, la zona de pescadores, pero personalmente, mi área favorita es la parte vieja.

lost_in_la_concha_hondarribia_pais_vasco

Esas callejuelas invitan a perderse en ellas. El espectacular Parador deja con la boca abierto a más de uno, y me lo pasé pipa investigando por las antiguas murallas que rodean esta zona. Como no, tanto andar da mucha hambre y una parada técnica no podía faltar, había que repostar.

lost_in_la_concha_hondarribia_gran_sol_huevo_mollete_pais_vasco

Más de uno me ha dicho que San Sebastíán es la cuna del pintxo, que el resto no le llegan ni a la suela del zapato. Pero, la ciudad tiene un gran competidor con el Gran Sol. Lo que disfruté con el “Huevo mollete al oro sobre migas de pastor al chipirón y jugo de ave”… da para un post entero. Y eso que un servidor ha pisado muchas galaxias y muchos planetas. Cómo se come aquí… No tiene comparación en ningún lugar del universo que este humilde explorador intergaláctico haya pisado.

lost_in_la_concha_san_juan_barco_cruce_pais_vasco

Animado por el éxito de la expedición a Hondarribia, opté por parar en San Juan, otro conocido pueblito pesquero al que se puede acceder en barco. Si sí, como se suele decir: “ahí donde fueres, haz lo que vieres”, y si todos iban en barco pues yo también. Tras el funicular de Igueldo, tocaba probar el barquito. Junto al acceso al puerto, está este pequeño rincón que tiene mucho que ofrecer. La buena tarde me animo a dar una larga caminata y conocer los alrededores.

lost_in_la_concha_san_juan_plaza_pais_vasco

Me hace mucha gracia la existencia de 2 pueblos enfrentados, San Pedro y San Juan. Uno enfrente del otro y separados por el mar. Pero los 2 tienen mucho encanto. Como ya he dicho, este es el acceso al puerto por lo que si hay suerte, se pueden ver auténticos mastodontes entrar por una estrecha vía. Si yo tuviera que meter la nave por ahí, seguro que le hacía una raya.

lost_in_la_concha_san_juan_entrada_barco_pais_vasco

Poco a poco voy abriendo horizontes, así que podría pasarme siglos investigando por aquí. Pero, empiezo a pensar que en mi planeta nadie me echa de menos. Tengo que encontrar alguna manera de comunicarme con ellos y contar estas maravillas, seguro que podríamos poner una compañía de viajes interestelares que se forraría trayendo a alienígenas a estas tierras.

Mezclando historia y gastronomía, Igueldo y la SS Restaurant Week

Si la semana pasada disfrutamos de un viaje al pasado gracias a la Parte Vieja donostiarra, lo de esta semana ha sido un viaje al siglo pasado. Hacía muchísimo tiempo que tenía ganas de visitar el Parque Igueldo. Una torre vigila mi querida Bahía de la Concha desde que llegué, y había llegado el momento de estudiar el terreno a fondo.

lost_in_la_concha_igueldo_funicular_parque_donostia_san_sebastian

Me habían hablado de un extraño medio de transporte que denominan funicular para ascender la montaña y digamos que fue una experiencia cuanto menos, curiosa. Una vez se pasa la entrada del funicular, todo se para y el aguerrido explorador accede a un misterioso lugar en el que el tiempo ha parecido detenerse. El Parque de Atracciones del Monte Igueldo consta de diferentes centros de recreación que hacen las delicias de especialmente, los humanos más jóvenes. La montaña suiza, si, suiza no rusa, parece a punto de caer colina abajo pero, ahí está la mayor dosis de adrenalina de la atracción. Pese a todo, la mejor experiencia es sin duda el propio viaje de subida. ¡Cómo me gusta el funicular! Que a nadie se le ocurra subir en coche a este enclave privilegiado, este artefacto es parte de la experiencia.

lost_in_la_concha_bahia_vistas_igueldo_donostia_san_sebastian

Y qué decir de las vistas, ay mi bahía, que bien se ve desde el Parque de Atracciones de Igueldo. Vale, admitiré que no es un lugar de ocio para adultos, los más pequeños disfrutan mucho más. Pero, sólo las vistas y el viaje en funicular merecen la pena para los aguerridos exploradores.

lost_in_la_concha_restaurante_ni_neu_ssrestaurantweek_donostia_san_sebastian

Un buen fin de semana de investigación y control de las costumbres donostiarras no es completa sin una buena comida. Y nada mejor para redondear las aventuras por ese paraje extraño que es Igueldo, que con una buena cena. Se está celebrando la San Sebastián Restaurant Week, otro gran invento de esta gente. Un grupo de restaurantes de nivel ofrecen un menú cerrado con precio más asequible de lo habitual. ¿Cómo desaprovechar semejante oportunidad para llenar mis 7 estómagos? Pues eso, que me metamorfosee en un humano, y al Restaurante Nineu a disfrutar. Además está en mi querido Kursaal, la noche se presentaba interesante.

lost_in_la_concha_menu_nineu_restaurante_donostia_san_sebastian

Ay ay ay ay ay… Vamos, que es difícil que yo me quede sin palabras que decir. Cuando leí el menú el tema de comer rabo de vaca me sorprendió un poco. A nosotros no se nos ocurre comernos los tentáculos de ninguno de nuestros animales pero… El primer mordisco disipó todas mis dudas. Desde la bebida del aperitivo hasta los bizcochos que acompañaban el café fueron etapas de una experiencia gastronómica increíble. Me fui relamiendo a la nave y creo que el domingo los sabores seguían explotando en mi boca. Y no penséis mal, que me había limpiado los dientes, uno es un alienígena muy limpio.

Seguimos descubriendo maravillas en Donostia, y este fin de semana largo ha sido todavía más fructífero puesto que me he alejado de la ciudad a investigar otros terrenos, como Hondarribia y San Juan. Qué decir del Huevo Mollete del Gran Sol… Pff, pero bueno, no adelantemos acontecimientos, llegará pronto el resumen de esas aventuras. Nadie parece echarme de menos en mi planeta natal pero la verdad es que, tras este fin de semana, me importa más bien poco.

¿Hace usted algo más que comer Teniente Gorb?

Mensaje cifrado del General Supremo al Teniente Gorb

Estimado Teniente Gorb, una vez analizado su último comunicado, hemos considerado que el potencial de La Concha merece la pena una misión de reconocimiento exhaustiva y permanente. De hecho, todas las naves de la flota como bien sabe están ocupadas, así que aproveche su tiempo. Consideramos que la misión de salvamento tardará un poco, es complicado maximizar los recursos de la flota interestelar. Le enviaremos provisiones lo antes posible.

Lo único, hemos constatado que el grueso de su tiempo se consume en centros de alimento y llenando los estómagos. Un aguerrido explorador debe dedicar su tiempo a investigar y conocer nuevos territorios, no sólo sitios de comer. Por favor, rogamos que amplíe sus horizontes y no sólo se dedique a catar los manjares de esa tierra.

lost_in_la_concha_anocher_kursaal_relojes_donostia_san_sebastian

La verdad es que este mensaje me generó sensaciones encontradas. Por un lado, saber que estoy en el radar del General Supremo es bueno, aunque parece que tardarán un tiempo en dar conmigo. Y eso de que sólo me dedico a comer… Vale, bueno, quizás no le falta razón pero, es que todo está tan bueno por aquí. Este es el séptimo cielo para un pobre alienígena de siete estómagos como yo. Así que me decidí a caminar y meditar sobre mis próximos pasos. Y como no, acabé tomando un pintxo, que pasear da mucha hambre.

lost_in_la_concha_bar_bergara_pintxos_txalupa_donostia_san_sebastian

El Bar Bergara, está situado cerca de la playa de Gros y un poco alejado de mi principal centro de acción por la ciudad pero, creo que volveré sin dudarlo. ¡Esa barra de pintxos de la que nunca sabes que escoger! Y esa carta de pintxos calientes, de los que escogerías todos y cada uno de ellos para degustarlos poco a poco. Mucho gente extranjera comete el error de centrarse en la barra sin valorar lo que un pintxo caliente de la cocina le puede ofrecer. Yo ya me voy donostiarrizandome poco a poco, y por consejos de San Google, opté por la Txalupa. ¡Ay la txalupa! Qué rico, me dejó sin palabras. Y mira que de eso a mí me suele sobrar.

De vuelta a la nave relamiéndome todavía, me di cuenta que existía un local en el que todavía no había puesto mis tentáculos así que, animado por la explosión de sabores de los pintxos, decidí seguir con la orgía gastronómica. De perdidos al río, tras el rapapolvo del General Supremo, ya habría tiempo de retomar las labores de investigación y conocimiento de Donostia.

lost_in_la_concha_restaurante_narru_cena_donostia_san_sebastian

Que voy a decir de los manjares con los que me pude deleitar en el Restaurante Narru. En un entorno privilegiado que compartimos, La Concha, está este restaurante que ha sido para mí al menos todo un descubrimiento. Tras deleitarme con unos hongos y unas almejas a la plancha, pasé por disfrutar del arroz meloso. El plato principal fue su conocido secreto ibérico. Imaginad lo bueno que estaba que se me olvidó hasta sacar el correspondiente documento gráfico. Todavía salivo pensando en esa cena.

lost_in_la_concha_bahia_nocturna_gintonic_donostia_san_sebastian

Donostia es uno de los pocos lugares del universo en el que he podido satisfacer mis siete estómagos de manera satisfactoria, y todo ello en un marco incomparable. Lo he repetido más de una vez y lo seguiré haciendo hasta la saciedad, soy afortunado. ¿Qué me dejan aquí abandonado? Pues nada, peor para ellos, yo seguiré disfrutando de la gastronomía local. Eso sí, probablemente tendré que intentar incluir más misiones de reconocimiento de la zona, que todo no va a ser comer. Aunque haya recuperado la costumbre de ejercitarme tras el disgusto inicial, no puedo seguir dedicándome exclusivamente a la gastronomía local. Para empezar, he organizado ya mi plan de acción para el Festival Internacional de Cine de San Sebastián que comienza el viernes. Os iré contando, pero la verdad es que promete, la ciudad tiene un aire distinto, a estrellas, y no alienígenas precisamente.

Kuadrilla se escribe con K

La vida del explorador en tierra desconocida es complicada, sobre todo si estás tan sólo como yo. Tienes que arriesgar y unirte a algún grupo de gente para poder conocer más a la fauna local. Y en esta ciudad lo que toca es hacerse hueco en alguna kuadrilla. ¡Oh! Las kuadrillas, conjunto de especímenes con un espíritu de territorialidad y camaradería que ya quisieran muchos animales salvajes.

lost_in_la_concha_estropadas_ikatz_kalse_donostia.san_sebastian

El domingo afortunadamente el tiempo dio un poco de tregua, y la bendita lluvia nos dejó respirar y disfrutar de la final de la Regata de la Concha de la que ya hablamos la semana pasada. La verdad es que me sigue impresionando el tema del deporte por estas tierras y la capacidad de superación, un 10 por esta gente. Además, no falto la polémica después de que chocaran las palas de 2 embarcaciones. Yo, con tal de que no me rayaran la nave, contento. Lo que tengo claro es que una de las primeras misiones fuera de la ciudad sera a Hondarribia. ¡Vaya pinta tiene ese pueblo! Zorionak por una merecida victoria.

Así que la ciudad estaba llena de kuadrillas de todos los tipos y colores, por lo que la elección de a qué grupo juntarme estaba complicada. No tenía claro qué sería mejor, unirme a ese grupo de chicas que retaban a acercarse a cualquiera que osara a poner un dedo cerca de ellas con una mirada más oscura que la de Lucifer, o ese grupo de hombres que iban acumulando botellas verdes a su alrededor mientras cantaban himnos populares. Al final, aposté por un variopinto grupo que observé que se iba juntando en una casa con extrañas bandejas. Todos iban bien cargados y entraban por una puerta.

lost_in_la_concha_concurso_pintxos_donostia_san_sebastian

¡Aquella era la puerta al paraíso de mis siete estómagos! Premio gordo para el teniente Gorb, me había colado en un concurso de pintxos. Ya hemos hablado alguna vez de los pintxos de Donostia, esas maravillas gastronómicas que consiguen que suba al séptimo cielo sólo pensando en ellos. Y tengo muy claro que seguirán siendo un tema recurrente en mis informes.

Lo dicho, que estuve en la gloria. Un grupo de lo más variado se juntó para disfrutar de la compañía y saborear unas delicias que realmente, no tenían precio. Desde pizzoletas hasta brochetas de mango, fresas y jamón pasando por el clásico foie o la morcilla. La nave tiembla con los crujidos de mi estomago sólo de pensar en ello. ¡Mmmmmhhh! Disfrute del gran ambiente de camaradería que se respiraba, y al final pasé desapercibido gracias a qué suplanté a uno de los presentes. El pobre se volvió a casa con hambre y sin pintxos. ¡Menos mal que elegí a alguien con un pintxo más que digno!

lost_in_la_concha_pintxo_verduras_donostia_san_sebastian

El buon giorno Ikurriña era una explosiva mezcla de sabores con pimientos asados, parmesano y una vinagreta de tomate y huevo, con un toque de ajo y albahaca. Digno oponente para todos los manjares que se juntaron en aquel altar gastronómico. La verdad que esto de las kuadrillas es un fenómeno que merecerá un estudio pormenorizado. Se nota que es gente afín, con gustos parecidos y en los que la gente se aprecia. Pero son capaces de soltarse las mayores barbaridades unos a otros sin inmutarse. Digno caso de análisis, pero se nota que son muy buena gente y cogí cariño a ese grupo, a ver si consigo volver a encontrarlos.

lost_in_la_concha_anochecer_zurriola_kursaal_donostia_san_sebastian

Tras semejante bacanal gastronómica, nada mejor que un largo paseo hasta la Zurriola y meditar. Los anocheceres por aquí son incluso mejores que los de Neptuno. Todavía no tengo noticias de mi planeta pero la verdad es que quedarse perdido en semejante paraje, no tiene precio. Seguiremos disfrutando de las aventuras que se presenten y analizando a esta gente tan rara.

¿Qué bebemos hoy?

Sol, calor, altas temperaturas… Yo pensaba que eso que llaman verano no llegaría nunca. Y si llegó, y se quedó. Y los filtros térmicos de la nave se han estropeado. Y no hay manera de arreglarlos con la condensación y el agua salada. Y… Vamos, una tormenta perfecta. Decidí tomar cartas en el asunto y opté por mojar mi garganta con algún brebaje bien fresquito.

lost_in_la_concha_champan_anna_de_codorniu_donostia_san_sebastian

El champán es muy divertido, tiene muchas burbujas que se te suben por la nariz. El problema son las copas en los que lo sirven. ¡No cabe nada! Por eso decidí comprar unas botellas y degustarlas en la nave directamente de la botella. El corcho de la tercera botella salió disparado y rompió el transmografiador cuántico pero, curiosamente, no le di demasiada importancia.

De las divertidas burbujas del champán pasamos al pacharán, un dulce néctar que pude disfrutar tranquilamente mientras veía anochecer en esta bella bahía. Este licor ancestral me dejó un dulce regusto en la boca que me animo a seguir humedeciendo el gaznate.

lost_in_la_concha_pacharan_basarana_donostia_san_sebastian

Tras una metamorfosis rápida en un turista rubio, más rojo que un cangrejo de río salí disparado a la Parte Vieja. La verdad es que el incremento del número de extranjeros ha jugado a mi favor, es mucho más fácil pasar desapercibido cuando hay gente de todos los tipos y colores por la calle. Vale, todavía no me he encontrado a ningún extraterrestre morado con tentáculos y tres ojos pero, he visto gente rara. MUY RARA…

lost_in_la_concha_gintonic_donostia_san_sebastian

Las copas llegaban a mis manos una detrás de otra, y cada vez era un alienígena más feliz. Me empezaba a sentir capacitado incluso para pedir las copas en euskera, aunque por la cara de la camarera no lo hice demasiado bien… Le hice saber que era el bisnieto de un vasco que emigró a Hamburgo pero… Creo que no fui excesivamente convincente. Las puñeteras copas parecía que tenían agujero, nada calmaba mi sed…

lost_in_la_concha_copa_vacia_gintonic_donostia_san_sebastian

Lo siguiente fue abrir los ojos abrazado a un caballito del Carrusel del Alderdi Eder… con torpes movimientos conseguí volver a la nave maldiciendo porque estaba convencido que moscas de Saturno se habían colado en mi cerebro y lo estaban agujereando… Pero tras un repaso al sabio Google descubrí el mejor remedio. Soy fan de las naranjas.

lost_in_la_concha_zumo_naranja_donostia_san_sebastian

Esa noche me quedó claro que mezclar esos dulces líquidos que esta gente tanto admira no es sano. Me sigo quedando con los pintxos. He pensado asignar a una bebida cada día de la semana. Un aguerrido explorador como yo debe de ser capaz de introducirse en todos los estratos de la vida socio-cultural-nocturna del lugar que analiza. Pero, personalmente, sigo pensando que esta es mi favorita:

lost_in_la_concha_cerveza_anochecer_donostia_san_sebastian

Una cerveza fresquita una noche calurosa de verano se podría considerar incluso mejor que nadar por las cálidas aguas de los ríos del planeta Raigón. De hecho, gracias a los consejos de un sabio gurú llamado Kike On Tour, estoy pensando en preparar mi propio brebaje. Cada día soy más donostiarra, ahí donde fueres haz lo que vieres. Aunque sé que me queda mucho por aprender.

Manual del perfecto infiltrado en las playas donostiarras

Quien lo diría en esas largas tardes de lluvia que el cielo azul volvería, y lo más importante, que se quedaría. Toda una semana de sol y buen tiempo. ¡Inmejorable! Soy un alienígena de fácil conformar, y me estoy donostiarrizando rápidamente, una tarde soleada, una buena terraza, una cerveza fresquita y ya no necesito nada más. Pero el efecto más importante de estos días de calor, son las hordas que se lanzan a la playa a tumbarse y tostarse al sol. Cientos de personas se agolpan en la arena. Como aguerrido investigador que soy, ahí van algunos consejos para extraterrestres que quieran pasar desapercibidos en esa jungla de toallas multicolores:

lost_in_la_concha_playa_barandilla_donostia_san_sebastian

  • Curiosamente, en lo que a indumentaria playera se refiere, las hembras llevan la menor cantidad de tela posible. Por el contrario, los machos pueden llegar a llevar un bañador que llegue hasta por debajo de la rodilla. Y ya no hablemos de la gente que he llegado a ver con ropa interior por debajo. Personalmente me parece incomodo no, lo siguiente pero bueno, ahí donde fueres haz lo que vieres. Hombres contra más tela mejor, mujeres exactamente lo contrario. Por mi parte, que viva el nudismo.
  • El momento de colocarse en el arenal también es importante. Si hay mucho sitio en la playa es importante pegarse lo más posible a alguien. Hay que colocar la toalla bien cerquita para que la otra persona sepa lo que lees, de que hablas y hasta de qué color tienes los ojos. ¿Será la necesidad de calor humano? Contra más cerca mejor.

lost_in_la_concha_zurriola_playa_toldos_donostia_san_sebastian

  • El kit de accesorios para la playa, tiene que ser lo más abundante posible. Mochilas gigantes, toallas kilométricas y sombrillas que servirían para dar sombra a todo el estadio de Anoeta, si van acompañadas de enormes neveras llenas de viandas e incluso cocodrilos hinchables mucho mejor. La última vez que intenté llevar todo eso a la playa, ya sabéis, para ser uno más… Bueno, digamos que mi espalda todavía no se ha recuperado. Todo por la patria y la investigación, si hay que deslomarse, uno se desloma.
  • Cuando uno decide darse un baño es super importante ir echando mucha arena alrededor y bautizar a todos en un curioso ritual de arena y agua salada. Y aunque el agua salga más fría que en Neptuno, hay que acabar siempre con una ducha que parece que la haya ha inventado un ser maligno que odia todo lo que sea calor y sol.

lost_in_la_concha_zurriola_playa_olas_donostia_san_sebastian

  • Es muy importante también ser capaz de jugar a eso que llaman palas, dos extrañas planchas de madera y un pequeño objeto esférico. No entiendo muy bien el concepto de irse pasando la pelota, si no va a explotar ni nada pero bueno… Lo que si tengo claro es que cada jugador tiene que estar situado en cada punta de la playa. Supongo que saltar por encima del resto de gente y tropezarse con todas las toallas le suma intriga al juego.
  • Dependiendo de la edad, las tareas en la playa están bien repartidas. Los terrícolas más jóvenes chapotean en la orilla bajo la ¿atenta? mirada de sus padres. Los jóvenes se dedican a hacer piruetas en el agua para impresionarse mutuamente con el sexo opuesto. Los adultos se tuestan al sol. Pero los que más cariño me genera son los terrícolas de más edad. Su tarea es pasear por la orilla con las manos en la espalda y decir que ya nunca hace tanto calor como antaño, que los veranos de ahora no son como los de antes.

lost_in_la_concha_bahia_playa_donostia_san_sebastian

Con estas sencillas reglas, el aguerrido aventurero podrá disfrutar de la playa y pasar desapercibido. Yo lo he ido aprendido poco a poco, mis problemas tuve el primer día al darme cuenta que para ponerme un bikini, me tenía que haber metamorfoseado en hembra, y no en un espécimen africano de uno noventa. De la selva y fauna acuática hablaremos otro día, que ese si que es terreno peligroso.